Una nueva forma de entender el Ego

Eso que piensas que eres... Piensa de nuevo.

Actualizado el 20 de enero del 2021

He evadido este post por años ya que cada vez que lo pienso, cambia. Mi vida ha sido una especie de carrera de larga duración de entendimiento del ego y sus implicaciones.

Ahora creo que en general, toda esta época es un ejercicio a gran escala de despliegue y experimentación de miles de millones de formas de equivocarnos, sus consecuencias, de cómo corregirlas... y parece que es el ego el vehículo para lograrlo.

Si me pidieran una definición moderna de psicología, lo haría diciendo que es simplemente, el estudio del ego.

Mi propósito es ayudarte a poner en perspectiva lo que considero un mecanismo psicológico de supervivencia que quizás ahora tu lo identifiques con tu esencia. No intento emitir un postulado científico ni ser validado por colectivos académicos.

Origen psicológico del ego

Te haces humano cuando entiendes que tienes elección; la humanidad es un eterno ejercicio de elección entre un infinito tramado de dualidades.

La primera dualidad a la que se enfrenta todo ser desde que es concebido es ¿vivo o muero?

El que decide morir, se entrega, no actúa. El que decide vivir toma el camino de la acción, de preservar su existencia.

Esa decisión te acompañará por el resto de tu vida en forma de dogma: la norma más importante, la incuestionable, la base de tu moral (Mientras más primitivas sean tus elecciones, más las percibes como dogmas).

La elección de vivir te lleva a explorar y experimentar el mundo. Casi de inmediato viene la segunda dualidad, esta vez en forma de peligro o amenazas a la vida: huir o luchar

De esa elección nace el YO (el EGO).

Una vez que te das cuenta que puedes elegir si pelear o correr, se abre ante ti un infinito abanico de otras opciones cada vez más complejas, como un árbol que comienza a ramificarse.

Eventualmente sobrevives y te conviertes en un maestro de las elecciones. Las victorias vitales son recompensadas con inmensas descargas de placer (vida) y los fracasos con dolor (muerte).

Definitivamente prefieres vivir que morir.

A medida que creces y tus dualidades se van ramificando, tienes que tomar decisiones cada vez más complejas. Obtener la misma dosis de placer es cada vez más difícil, por eso nos apegamos a repetir y refinar todo lo que nos funciona.

Egóicamente, te haces adulto en 4 pasos:

1 Eventualmente te maravillas ante la inteligencia involucrada en ese complejo tramado de decisiones exitosas y te lo atribuyes. Tienes tanto éxito que te crees el autor ¡Que talento!

2 Te acostumbras a las recompensas y te crees merecedor de su constante suministro: Te apegas al placer de estar vivo.

3 Asocias el hecho de estar vivo con las recompensas y por eso asocias todo lo que ponga ese balance en riesgo con una amenaza vital.

4 Conviertes lo que en su origen fue la "lucha por la supervivencia" en una lucha para mantener vigente tu sistema de decisiones, mecanismos y métodos y así mantener estable y abundante el flujo de recompensas

¿Qué es el EGO?

Freud dice: 

“El Ego es un probador de la realidad, la inteligencia, la razón y el conocimiento de causa y efecto para aumentar las gratificaciones y poner freno a la muerte. Es la instancia psíquica que hace de puente entre el mundo de las emociones y lo exterior.”

Según Freud y gran parte de los psicólogos actuales, el Ego es lo que crees que eres (al menos en las primeras etapas de tu proceso de desarrollo), el encargado de ayudarte a gestionar la relación, entre tu dimensión emocional y el mundo en el que vives.

Te propongo una nueva forma de entenderlo como un mecanismo psicológico primario de apropiación de la supervivencia, que naturalmente intenta preservarse y proyectarse hasta las últimas consecuencias.

El EGO es una parte de ti que:

  • Siempre quiere y rechaza 
  • Convierte deseos en metas
  • Te impulsa a generar cambios, aprender y trabajar para lograrlas
  • Nunca está satisfecho
  • Siente que tiene el derecho de recibir y apropiarse de cosas
  • Siempre está alerta, de que el OTRO no le quite lo SUYO

Un usurpador súper eficiente

En gran medida, la construcción de tu personalidad, se realiza en base a un proceso avanzado de copiar atributos (actos, emociones, significados) de tus seres cercanos que desde tu perspectiva, les funcionan. 

Los humanos tenemos una asombrosa capacidad de apropiarnos de esos atributos, integrarlos, aplicarlos y lo más importante, creerlos nuestros. La historia de la humanidad, sus imperios, conquistas y empresas se podría resumir en este acto.

Si crías a un tigre entre humanos, éste vivirá toda su vida como tigre, olerá como tigre, comerá como tigre, cazará y matará como depredador que es y siempre será, lo mismo pasa con el resto de los animales. No importa cuánto les forcemos a humanizarles, ellos se mantendrán en gran medida fieles a sus instintos, a su configuración inicial.

Nosotros no somos así: Si crias un humano entre perros, éste se desarrollará pensando que es un perro, orinará como perro, comerá y ladrará como perro, incluso es posible que intente morderse la cola y conocerte oliéndote el trasero.

Eso se llama “plasticidad adaptativa” : Desarrollamos gran parte de nuestra realidad a base de (literalmente, copiar comportamientos en eventos y de seres significativos de nuestro entorno.

Al final nada es tan tuyo como piensas, lo único realmente tuyo es la particularidad de la mezcla, lo irrepetible de la combinación de elementos de los que te apropiaste, no mucho más.

Un eterno bebé

Todos tus dramas, bloqueos, enfermedades y demonios se originan en la frustración ante la imposibilidad de complacer las infinitas y aparentemente sagradas peticiones del ego. 

Activamente y sin descanso, el ego demanda, te condena y culpabiliza cuando siente que su flujo de placer se ve amenazado, luego, como buen bebé, lloriquea para que disminuyas la angustia que esas demandas te generan, creando un eterno ciclo de auto flagelación y auto indulgencia que consume la vida de la gran cantidad de personas en este planeta.

Cuando crees que ese bebé es lo único que te define, no te queda otra que ceder e invertir todas tus energías en servirle pero quizás no sea ese el final de la historia. 

¿Qué NO es el ego?

No es el SER

Eventualmente todos confundimos la supervivencia (la búsqueda del  placer y la evitación del dolor) con la vida, el ego con lo que somos. La gran confusión en la que caemos es creer que “yo soy el ego” y estacionarnos en una larga aventura de servidumbre al “tirano de la gratificación”.

Confundir tu ego con tu ser es como un conserje que se cree el dueño del edificio o ser una ola que se cree el mar.

Pero no te aflijas, esta confusión primordial es vital para tu evolución pues al embarcarte en dicha aventura, generas acciones y consecuencias que te llevan a experiencias y aprendizajes necesarios para evolucionar y eventualmente, liberarte de esa esclavitud.

No es en realidad una equivocación, es nuestra forma de generar experiencias; como dice Freud, nuestro “probador de la realidad”, sin embargo no se supone que pases toda tu vida en ese estado, tú decides cuánto tiempo te quedas ahí y cuánta  energía vas a invertir en servirle.

NO es la mente

La mente (la capacidad intelectual, la capacidad para formar y comprender ideas), es una herramienta de la consciencia para desarrollar la experiencia de la vida.

La mente te permite contactar con realidades cada vez más complejas y abstractas y así evolucionar.

El ego es sólo una instancia mental con la que nos hacemos valer, nos defendemos y sobrevivimos en la puja contra lo externo.

Hacerse adulto implica ampliar tu identidad, refinar la comprensión de tu naturaleza y darle el justo lugar a todos esos mecanismos primitivos como el ego y las emociones primarias que genera. 

No es Egoísmo

Generalmente es percibido como un problema o limitación, que nos dificulta el vivir en armonía grupal y que nos hace ser percibidos por los demás, como elementos desagradables. El egoísmo no es más que los estadios primitivos de nuestro desarrollo. Cuando nacemos somos seres 100% egoístas, todo gira al rededor de nuestros deseos y rechazos y a medida que crecemos, se espera que  logremos expandir ese concepto el YO a otras esferas.

A medida que crecemos y vamos conociendo todos los elementos que forjan nuestra identidad e historia, nuestra percepción de lo que nos hace lo que somos, debería ir expandiéndose y conectándose con otras instancias de entendimiento; sin embargo existe una tendencia global a quedarnos en ese estado infantiloide de seguir operando como entes que sólo comercian con energía, que sólo buscan el placer propio y sólo dan si existe la garantía de recibir algo a cambio. 

Los problemas del egoísmo están relacionados con un freno a nuestra evolución; a pesar de que envejecemos, seguimos comportándonos emocionalmente como niños.

Egoísmo es creernos que todo eso que hemos robado nos pertenece.

Entonces ¿Qué soy?

¡Lee el Post: Más allá del ego!

Creado por: Rafael Juárez: Coach Ikigai , Psicólogo & Blogger