La procrastinación

Reconoce cuándo, cómo y por qué lo haces para aprender cómo dejar de hacerlo

Actualizado el 04 de junio del 2020

La procrastinación es un mal del que todos sufrimos en mayor o menor medida; son esos pequeños momentos en los que hacemos mucho y no hacemos nada, al menos nada de lo que tenemos que hacer en ese momento.

Estilos de procrastinar hay muchos, creo que uno por persona, ya que son nuestros propios demonios que salen a pasear en ese momento, luchando aguerridamente contra nuestros intentos para extinguirlos.

Y es que hay niveles de procrastinación, siendo el más bajo y más fácil de detectar, aquel en el que simplemente gastamos nuestro tiempo pensando o ensoñando y no hacemos nada.

Sin embargo existe un nivel superior, más complejo, peligroso y bastante más difícil de reconocer :

La procrastinación proactiva.

En sujetos más inteligentes, este demonio se disfraza de diligencia, perfeccionismo o estrategia, haciéndonos creer que estamos haciendo cosas útiles! pero que en realidad nos está dando herramientas para posponer lo importante y cambiarlo casi inconsientemente por tareas menos importantes que en el mejor de los casos, están tangencial o indirectamente relacionadas con la meta principal (¡cosas que en efecto, hay que hacer!) pero que no son prioritarias, y lo sabes.

Mientras más inteligente el sujeto, más grave podría ser su caso.

El problema principal está en la cantidad de tiempo y energía q le asignamos.

Te invito a que dediques un rato a pensar en cómo puede estar ésto afectándote.

A la procrastinación y la pérdida de tiempo les llamo demonios porque son unas de las formas más peligrosas y complejas de autosabotear nuestro camino de crecimiento personal, profesional o de emprendimiento; pues parece increíble que el estar tan ocupado todo el día y aún así no avanzar como lo necesitamos?

Te invito a que hagas un esfuerzo de detectar ese pequeño e insignificante momento en el que casi subconscientemente decides dedicarte a hacer algo importante y terminas gastando horas en cualquier otra cosa de mucho menos beneficio.

Quién procrastina consume, no produce

El mundo en que vivimos está repleto de mecanismos que nos invitan a permanecer en ese estado cómodamente angustioso, en una perenne añoranza de un futuro mejor... mientras nos dedicamos diligente y onerosamente a 'mantener actualizada nuestra actividad en redes sociales, a limpiar las manchitas en nuestras pantallas o a ordenar las carpetas de nuestro ordenador.'

Te invito a que conscientices la vital importancia del tiempo en este plano de existencia y que aprecies con más detalle el tiempo que le dedicas a cada cosa que haces.

Recuerda que en este plano lo que nos define es lo que hacemos, no lo que sentimos. Para que tus sueños se hagan realidad debes aprender a materializar lo que sientes y piensas.

Creado por: Rafael Juárez: Coach Ikigai , Psicólogo & Blogger